Tesis del autor
Luis Tobar sostiene que la sociología del derecho debe ser entendida como un campo en constante disputa teórica y metodológica, donde convergen diversas perspectivas que van desde enfoques normativos hasta críticas radicales sobre el papel del derecho en la sociedad. Su tesis central es que el derecho no puede ser estudiado únicamente como un conjunto de normas formales, sino que debe analizarse como un fenómeno social complejo, profundamente conectado con las dinámicas de poder, cultura, conflicto y cambio social. En este sentido, propone una sociología jurídica crítica que reconozca el carácter histórico, político y plural del derecho, especialmente en contextos latinoamericanos marcados por desigualdades estructurales y pluralismo normativo.
Esta realidad se refleja claramente en el contexto panameño. Un caso emblemático es el pluralismo normativo existente entre el sistema jurídico estatal y las normas tradicionales de los pueblos indígenas, como los Guna, Ngäbe-Buglé o Emberá. Estos pueblos cuentan con autoridades propias que ejercen justicia conforme a sus costumbres, algunas reconocidas por el Estado, lo que muestra que en Panamá el derecho no es un sistema homogéneo, sino que coexisten múltiples formas de normatividad. Esta realidad reafirma la necesidad de una sociología jurídica crítica que reconozca la pluralidad de fuentes legales y su arraigo en contextos culturales diversos.
Asimismo, la relación entre derecho y poder se hace evidente en situaciones donde la legislación favorece a sectores dominantes, como ocurrió durante la pandemia con la aprobación del Decreto Ejecutivo No. 81 de 2020, que permitió suspensiones laborales masivas. Diversos sectores sociales denunciaron que estas reformas respondieron a intereses empresariales en detrimento de los derechos laborales, lo que confirma que el derecho puede ser utilizado como una herramienta para mantener estructuras de desigualdad. También los conflictos socioambientales, como la resistencia a proyectos extractivos en áreas rurales, revelan cómo las normas jurídicas a menudo legalizan la explotación de recursos en contra de las comunidades locales, generando tensiones entre legalidad y legitimidad.
Finalmente, el carácter histórico y político del derecho en Panamá se evidencia en la débil respuesta del sistema judicial frente a los crímenes de la dictadura militar, así como en las barreras estructurales al acceso a la justicia en zonas marginales como Colón o San Miguelito. Estos hechos muestran que la ley no actúa en un vacío, sino que está condicionada por las relaciones de poder y por procesos históricos que han dejado cicatrices sociales profundas. De este modo, los ejemplos panameños respaldan la tesis de Tobar sobre la necesidad de abordar el derecho desde una mirada sociológica crítica que comprenda su función real dentro de contextos marcados por desigualdad, pluralismo y conflicto social.
Resumen del texto
El artículo de Tobar examina los principales debates que configuran la sociología del derecho como disciplina. El autor inicia explicando cómo la sociología jurídica ha oscilado entre el análisis del derecho como estructura normativa y su comprensión como práctica social.
A lo largo del texto, expone distintas corrientes teóricas, entre ellas el positivismo sociológico, que concibe el derecho como objeto externo y medible; el funcionalismo, que ve al derecho como mecanismo de cohesión social; el marxismo, que lo interpreta como instrumento de dominación de clase; y el interaccionismo simbólico y la fenomenología, que destacan la construcción subjetiva del derecho en la vida cotidiana.
Además, el autor discute el papel del derecho en contextos latinoamericanos, subrayando la necesidad de una sociología jurídica comprometida con la transformación social. Destaca cómo el derecho se encuentra en tensión entre lo formal y lo informal, lo estatal y lo comunitario, lo jurídico y lo político. Finalmente, aboga por un enfoque interdisciplinario que permita comprender el derecho como fenómeno cultural, político y social, especialmente en sociedades marcadas por la exclusión, la desigualdad y la violencia institucional.
Análisis: elementos clave del documento
El documento de Tobar se caracteriza por un abordaje crítico y plural de la sociología del derecho. Uno de los elementos clave es su cuestionamiento a la idea de neutralidad del derecho. Para el autor, el derecho no es simplemente un sistema de normas objetivas, sino una construcción social profundamente atravesada por relaciones de poder. Esta visión permite desplazar el foco desde las normas hacia las prácticas jurídicas y los contextos en los que estas se aplican. El enfoque crítico que plantea Tobar sobre la sociología del derecho, especialmente su cuestionamiento a la supuesta neutralidad del derecho resulta altamente pertinente para analizar la realidad jurídica panameña. En lugar de considerar al derecho como un conjunto de normas impersonales y objetivas, el autor propone entenderlo como una construcción social moldeada por intereses, ideologías y relaciones de poder. Esta mirada es coherente con el enfoque de la sociología jurídica, que busca explicar cómo el derecho opera en la práctica y cómo influye y es influido por los factores sociales, políticos y económicos.
En el caso de Panamá, este enfoque se vuelve visible en situaciones donde el sistema legal favorece a sectores privilegiados en detrimento de los más vulnerables. Por ejemplo, en los casos de corrupción de alto perfil, frecuentemente se observa impunidad o procesos dilatados cuando se trata de figuras con poder económico o político, mientras que los ciudadanos comunes enfrentan consecuencias legales mucho más severas por delitos menores. Esta asimetría refuerza la idea de que el derecho no actúa con neutralidad, sino que refleja y en ocasiones perpetúa, las desigualdades estructurales del país, lo cual es precisamente el tipo de dinámica que la sociología jurídica crítica busca evidenciar.
Además, Tobar propone desplazar el análisis jurídico desde las normas escritas hacia las prácticas jurídicas reales y sus contextos sociales, una propuesta especialmente útil en contextos como el panameño, donde existe una brecha considerable entre el derecho formal y su aplicación cotidiana. En comunidades indígenas, barrios marginados o zonas rurales, el acceso a la justicia es limitado, y muchas veces las personas recurren a formas alternativas de resolución de conflictos, como mediaciones comunitarias o autoridades tradicionales.
Otro aspecto fundamental es la diversidad de enfoques teóricos que el autor presenta. Al describir desde el positivismo hasta las corrientes críticas y hermenéuticas, Tobar muestra que la sociología jurídica no es un campo homogéneo, sino un espacio de disputa donde cada enfoque ofrece una visión distinta sobre la función social del derecho. Este análisis nos permitió comprender que el derecho puede ser tanto un instrumento de orden como un medio de resistencia y transformación social. En Panamá, por ejemplo, el derecho ha sido utilizado como instrumento de orden al servicio de sectores dominantes, como se observa en políticas laborales o concesiones mineras que favorecen a grandes intereses económicos; pero también ha sido un medio de resistencia, como lo demuestran las movilizaciones sociales que lograron la declaración de inconstitucionalidad del contrato minero en 2023. Esta realidad confirma que el derecho no es un campo neutro, sino un espacio en disputa donde diversas corrientes teóricas que pueden ayudar a comprender cómo opera la justicia en la práctica, y cómo puede ser transformada desde una sociología jurídica comprometida con el cambio social.
Además, Tobar insiste en la importancia del contexto latinoamericano, marcado por el pluralismo jurídico, la informalidad del derecho y la persistencia de estructuras coloniales. En este sentido, plantea la urgencia de construir una sociología del derecho que dialogue con las realidades locales, en vez de reproducir teorías importadas que no responden a los conflictos propios de la región. De ahí su propuesta de una sociología jurídica crítica, transformadora e interdisciplinaria, que vincule la teoría con la práctica social y jurídica. En Panamá coexisten el derecho estatal con sistemas normativos indígenas y prácticas comunitarias informales de resolución de conflictos, especialmente en comarcas y zonas rurales, donde el acceso a la justicia formal es limitado. Además, la desigualdad estructural, el racismo institucional y la exclusión de poblaciones afrodescendientes e indígenas muestran cómo subsisten lógicas coloniales dentro del sistema legal. Frente a esta realidad, aplicar modelos jurídicos importados sin atender a las dinámicas locales resulta insuficiente.
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